Una mirada a la caricatura y a los caricaturistas
LOS MONEROS
Existe un periodo en la infancia en que los niños elaboran todos sus dibujos como si fueran caricaturas. A lo largo de esa época feliz, los pequeños actúan como lo hacen los caricaturistas: exagerando ciertos rasgos, representando cualidades psicológicas por medio de atributos físicos.
Se ve entonces que el ser humano tiene en la caricatura un instrumento de representación sumamente útil y poderosa.
LA CARICATURA
¿Pero, que es una caricatura?
Caricatura es un vocablo de origen italiano que designa una forma de la sátira que se fundamenta en la representación distorsionada de un personaje, cuyos rasgos se exageran con intención humorística.
Aunque es común satirizar a través de la literatura y las artes plásticas, el lugar de privilegio de la caricatura es la prensa escrita, donde ha evolucionado de forma decisiva.
La caricatura es un proceso que se basa en la metonimia (la parte de algo resume su totalidad): un proceso enraizado en una vieja creencia de aspiraciones científicas, la fisiognomía o fisiognómica. Esta ciencia primitiva consideraba que los rasgos faciales traducen la personalidad del individuo.
Este modo de relacionar morfología y carácter ya no parece interesar a los científicos contemporáneos y es sólo tema de conjetura para las pseudociencia.
Pero en el trabajo de los caricaturistas resulta primordial, pues éstos han de simplificar y destacar ciertos atributos que, al tiempo, acentúan las debilidades o fortalezas del personaje retratado.
Por todo ello, hay algo de expresión hiperbólica en lo caricaturesco, expresión que, por disparatada, conduce mejor la crítica, por muy ácida que ésta sea. En toda caricatura hay una descripción irónica, que induce a la reflexión intelectual de quien lo observa.



