
Renovarse o morir

Época de transición
¿Hacia dónde va el periodismo?
Por Emilio Carrasco Hernández
Cancún, Quintana Roo.-En una sala de redacción un editor comentaba, “El periodismo se reinventa todos los días”. Sin embargo hoy el avance del Internet, – océano infinito de la información-, cambia radicalmente esta máxima, porque para muchos, el periodismo se trasforma, cada hora, cada minuto, cada segundo.
¿Hacia dónde va el periodismo? Es una pregunta muy difícil de contestar, pero que debemos reflexionar, sobre el futuro que inexorablemente nos alcanzará a los medios y los periodistas, en una vorágine que nos crea incertidumbre y cambios en el quehacer periodístico.
Actualmente vivimos una época de transición de medios impresos y audiovisuales tradicionales a medios digitales, que implica cambios en nuestra forma de pensar, e inclusive de escribir las noticias, los reportajes y crónicas.
Esta nueva era del periodismo, mantiene a los medios en la incertidumbre de renovarse o morir; aunado a la explosiva aparición de las nuevas tecnologías, que conlleva a tratar de buscar un perfil futurista de los medios y los periodistas.
Desde los tiempos de Herodoto -el padre de la historia-, el periodismo en su máxima expresión, tenía como función primordial, contar historias apegadas a la realidad, pero se ha ido trasformando a lo largo de los años.
Empero en los últimos 30 años, al menos en México quedó empantanado, sumido en una profunda crisis de credibilidad, que ha ido restando lectores con el paso del tiempo, situación que se repite a lo largo y ancho del globo terráqueo.
Como comentaba, la crisis del periodismo no es privativa de nuestro país, porque es un fenómeno que se repite en varias partes del mundo, reflejándose en un drástico descenso de la circulación de los periódicos, y el nulo interés de ciertos sectores, como los jóvenes y las amas de casa, que buscan nuevas formas más expeditas y atractivas.
Los periódicos se han distanciado de sus lectores, porque no representan las necesidades de la sociedad, sino sus propios intereses o de los gobiernos en turnos, llámese, aquí en México panistas, perredistas y priistas.
Pero, sin duda lo más grave que padecen la mayoría de los periódicos, por no decir todos, es la falta de credibilidad, comparada por algunos críticos, al nivel de los políticos o vendedores de carro, que se encuentran en los niveles más bajos.
Aquí en Quintana Roo, es desesperante ver que todos los periódicos diarios, manejan sus titulares o cabezas, de idéntica forma, incluso algunos de ellos, ponen como nota principal, el boletín emitido por las instancias de gobierno.
El futuro del periodismo, indiscutiblemente está ligado a las nuevas tecnologías, a los pasos agigantados con que se desarrolla el Internet y sus derivados como las páginas electrónicas, Blog, Chat y la comunicación interactiva de los lectores y los medios de comunicación.
Los compañeros llamados de la vieja guardia, se resistieron en un principio al uso de la PC, del correo electrónico, pero tarde que temprano se han ido adecuando a las necesidades que demandan los medios de comunicación. Ahora resulta casi imposible, que alguien escriba en las antiguas máquinas de escribir, algunas de ellas se conservan en las redacciones como piezas de museo.
Jean Francois Foguel, menciona tres actitudes preocupantes y criticables, frente a las nuevas tecnologías: la euforia, la fascinación y la nostalgia. Los eufóricos se sobresaltan con la posibilidad de las nuevas tecnologías reduciéndolo todo a ella, los fascinados se inmovilizan con sus beneficios frente a los cuales pierden casi toda capacidad de juicio, y los nostálgicos vuelven a ratificar con seguridad que todo tiempo pasado fue mejor.
Sin embargo, lo que revelan las nuevas tecnologías son cambios profundos en el modo de comprensión, en las formas de relación y sobre todo en la red de significados que componen la trama de la cultura.
Muchos de estos conceptos ignorados por editores, directores y jefes de información, pretenden llevar al ciberespacio las mismas técnicas implementadas en los medios escritos llevándolos al fracaso, al resistirse al cambio de mentalidad.
Sobre todo, porque las nuevas tecnologías tienen que ver redes, interactividad, digitalización, pero también con trasformaciones del concepto y la experiencia del lugar, cambio en los componentes de las audiencias y la ruptura de los monopolios de la expresión. Cuando este nuevo panorama sea asimilado por periodistas y los medios de comunicación, estaremos avanzando en el camino correcto a la construcción del presente y tejiendo el futuro que amenaza con alcanzarnos a la vuelta de la esquina.
Pero, para poder enfrentar el presente o el futuro, se recomienda evocar las cualidades de siempre del periodismo: la independencia y la huida de la oficialización y el equilibrio entre el conocimiento y la técnica periodística.
Quizás para algunos medios principalmente de provincia resulta una tarea realmente compleja por su dependencia de la ubre oficial y la ausencia de los géneros periodísticos. Donde escribir bien no es cualidad entre los reporteros, periodistas empíricos o egresados de facultades de ciencias de la comunicación.
Contar buenas historias es un producto que no se da con frecuencia, pero que deberá de ser retomado por propios y extraños para afrontar esta nueva etapa del periodismo y las nuevas tecnologías que exigen la profesionalización y el cambio de mentalidad de los dueños y trabajadores de los medios de comunicación.
El periodista transita ya en una nueva faceta, donde no solo tendrá que escribir bien y contar buenas historias, sino grabar audio, video, tomar fotos y en muchos de los casos, editar.
Los periódicos, también hace cambios, algunos discretos otros radicales, principalmente en los formatos y los diseños de los mismos, prevaleciendo los tabloides y la ilustración más grafica, así como el retomar el contar historias locales, que no pierden la universalidad y entran en la globalización de los medios.
Algunos medios han encontrado en la gratuidad una extensa circulación que va dirigida a ciertos sectores de la población, y que se han constituido en éxitos editoriales, apoyándose cada día más en páginas electrónicas y Blog, así como en la inmediatez de la información que se publica y se actualiza minuto a minuto.
Para afrontar el presente y el futuro del periodismo los reporteros y editores deben dejar a un lado, el llamado “Campanazo” que solo queda en la denuncia y tendrán que darle seguimiento a la información, buscar todos los matices y todas las aristas de las noticias.
Queda claro, que los medios tradicionales no desaparecerán, pero deberán encontrar posibilidades reales de renovación, otras opciones complementarias y de convergencia para afrontar lo inevitable, en esta nueva era del periodismo y su trasformación a lo digital.
La aparición de un nuevo medio no significa la desaparición del anterior. Foguel expresó que la polifonía de voces será el periodismo del futuro.
En este contexto, podemos resumir que el periodismo transita en el presente hacia un camino escabroso, en dónde tendrá que afronta con valentía todas sus carencias e irlas superando, retomando los orígenes que le dieron vida, el contar buenas historias, con una buena técnica, incorporando los avances de las nuevas tecnologías
Los reporteros y los periodistas, deben de dejar viejos vicios, como el llamado “refrito”, publicar por segunda ocasión una información que ya salió a la luz pública, guardar una sana distancia con las esferas del poder y no caer en el compadrazgo y el amiguismo.
Los editores y los dueños de los medios, tendrán que modificar su mentalidad y regresar ha ser el reflejo de la ciudadanía y no ser paleros de las esferas del poder, que evidencian la mediocridad de los periódicos
En este camino sinuoso, lleno de adversidades, el periodismo en México y América latina, no podrá quedar a la zaga que marca el periodismo anglosajón, inmerso desde hace muchos años en las nuevas tecnologías.
Recobrar la credibilidad en los medios de comunicación es una de las tantas tareas por las que necesita transitar, pero para ello, deberán de dejar las tentaciones de los grupos económicos y políticos, y sobre todo ser la caja de resonancia del gobierno.
¿Hacía dónde va el periodismo? Quizás hacía un futuro prometedor, o al regreso a sus orígenes que le cubrieron de gloria.
Empero, el presente y el futro deberán representar la realidad y no inventarla. Ser transparente, compartir la visión de que el periodismo de calidad ejercido por medios socialmente responsable es una herramienta fundamental para la plena democracia y el desarrollo humano y económico sostenible.
A pesar de los malos augurios el periodismo esta más vivo que nunca. Siempre habrá malos, mediocres y buenos periodistas y medios de comunicación. La trasformación tecnología deberá afrontarse con capacitación profesional y sobre todo con una nueva mentalidad, de apertura de diversidad, convergencia y pluralidad, signos de que el periodismo se mantendrá por el buen camino. Siempre con la premisa del buen escribir, de las buenas historias y matices del oficio apegado a la ética.
No hay de otra:
Renovarse o renovarse.